Menú Principal
29 de junio de 2020

España se suma a la fiebre del hidrógeno

Fuente: El Economista

España sigue avanzando hacia la descarbonización de la economía y la neutralidad climática, apostando por la eficiencia energética y una mayor penetración de las renovables en el mix energético nacional español. En este sentido, el hidrógeno se presenta como un vector energético clave, ya que permite integrar renovables a gran escala de forma eficiente y descarbonizar sectores intensivos en emisiones como el transporte, la industria, la producción eléctrica. Además, gracias a su capacidad de almacenamiento de energía a gran escala durante largos periodos de tiempo, “permite amortiguar los desajustes entre producción y consumo de energía”, tal y como apuntan desde la Asociación Española del Hidrógeno (AeH2). 

Los expertos coinciden en que la producción de hidrógeno verde competitivo podría convertir a España en país exportador y en un importante hub a nivel internacional. Nuestro país cuenta desde hace varios años con una actividad importante relacionada con las tecnologías del hidrógeno y las pilas de combustible; sin embargo, a pesar de su gran potencial, los proyectos de hidrógeno que se están desarrollando son demostrativos y el número de inversiones efectuadas no son representativas.

Aunque aún queda un largo camino por recorrer, el ambicioso objetivo de convertir a Europa en el primer continente neutro en carbono del mundo en 2050, está contribuyendo a que el hidrógeno esté ganando peso en España como una de las alternativas más eficientes y competitivas para la transición energética y descarbonización de la economía.

Algunas de las principales compañías energéticas del país, han incluido el hidrógeno en su estrategia de descarbonización y están impulsando distintos proyectos pioneros e innovadores en este campo.

Es el caso de Enagás. Actualmente, está desarrollando una iniciativa pionera en España en la planta de regasificación en Cartagena, que permite producir hidrógeno verde, a partir de energía solar, en un proceso de electrólisis que no emite CO2. El hidrógeno verde generado se introduce en la red interna de la instalación mezclado con gas natural para su autoconsumo, lo que permite maximizar la eficiencia energética de la planta y reducir su huella de carbono. Se trata de la primera experiencia de inyección real de hidrógeno en una planta de regasificación en España y en Europa, con el apoyo de un sistema de almacenamiento eléctrico a pequeña escala.